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RESEÑA FICM 2020: Fauna | La narcoficción de Nicolás Pereda

Con Fauna, Nicolás Pereda se aproxima a la comedia con un trabajo que termina convirtiéndose en un ensayo metaficcional de cómo la fascinación por el narco se ha incrustado en la vida cotidiana

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RESEÑA FICM 2020: Fauna | La narcoficción de Nicolás Pereda

Con Fauna, Nicolás Pereda se aproxima a la comedia con un trabajo que termina convirtiéndose en un ensayo metaficcional de cómo la fascinación por el narco se ha incrustado en la vida cotidiana

POR Alejandra Lomelí -

Las narco series y las narco películas no son cosa nueva, pero la fascinación en torno a los líderes del crimen organizado parece no mermar. Está, afortunadamente, la contraparte, contenidos que abordan el tema desde la problemática, que hacen una reconstrucción histórica para comprender el sórdido presente, radiografiando los llamados “daños colaterales”. Todavía tenemos muy presente la película El Infierno, y eso que ya cuenta con 10 años desde su estreno, pero es gracias a su negrísimo humor y sus comentarios políticos lo que la siguen haciendo tan corrosiva. En Fauna - 94%, película presentada en competencia en la Selección de Largometraje Mexicano del FICM 2020, Nicolás Pereda también se ha decantado por la comedia, una no tan obvia ni tan tradicional, para ensayar en torno a la permeabilidad del narco en la vida cotidiana, y lo hace desde su particular forma de narración: la metaficción.

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A diferencia de El Infierno y de la serie Narcos: México - 88%, la cual se menciona en el largometraje, Fauna no es una producción de corte comercial, tampoco es que muestre una historia de narcos tal como nos la han contado una y mil veces, de hecho, la compacta película de apenas 70 minutos de metraje muestras dos historias claramente diferentes a partir de las cuales se engendra más historias que, por más mundanas e inconexas que parezcan, suman a la idea de que las prácticas ilegales se han normalizado en las relaciones humanas. El mecanismo de narrativo de Fauna es como el de las cajas chinas, historias contenidas dentro de otras.

Fauna es la historia de dos hermanos, Luisa (Luisa Pardo) y Gabino (Gabino Rodríguez), quienes acuden a visitar a sus padres que viven en un alejado pueblo de algún lugar de México. La familia queda fascinada con el novio de Luisa, Paco (Francisco Barreiro), actor como ella, porque él es famoso y sale en la conocida serie Narcos: México. Lo anterior compone la primera de las dos partes de la película ya que, en un momento, Luisa le pregunta a Gabino de qué trata el libro que éste lee, es entonces que, utilizando el recurso de la metaficción y a los mismos actores-no actores, Pereda desdobla la narración para dar paso a la historia de la novela: la de un hombre que busca a un tal Rosendo Mendieta, un conocido narco de la región.

Justo en el momento en el que el que estamos totalmente sumergidos en el conflicto entre Luisa, Paco y Gabino, Pereda desdobla la narrativa en un gesto de ruptura metafórica en la que la realidad termina siendo devorada por la (narco)ficción, a su vez, una ficción que bebe de una realidad que la supera.

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Hay una crítica a la imagen glamurosa de los capos que proyectan las series y películas de amplia distribución, por eso resulta una decisión efectiva la torpeza con la que se representan a los “malos”, hay una escena brillante que condensa el patetismo que esto involucra, es aquella que tiene lugar en la cantina cuando Gabino y su padre le piden a Paco que interprete una de sus escenas en la serie de Netflix, decepcionados porque éste no tiene diálogos, le piden improvisar una y él elige una que en aquella ficción ejecuta Diego Luna. En este sentido, Fauna también es una película sobre los actores y su proceso para conseguir un performance, es por tanto acertado que el elenco esté integrado en su mayoría por no actores.

La bifurcación del relato, un sello característico en la obra de Pereda, así como un puñado de actores interpretando varios roles y los juegos de ficción convierten a Fauna en un ensayo metaficcional de la temática en sí misma.

La ilegalidad y poca empatía gobiernan la vida de todos, ya sea la recepcionista de un hotel que no comparte la contraseña del wifi con Luisa y Paco que “porque no son huéspedes”, o Paco comprando dos cajetillas de cigarro a 200 pesos en una actitud ventajosa del hombre que se las vende, u otro hombre que se mete al cuarto de hotel de una mujer para robar la toalla de su baño, no importa qué tan banal sea la situación, todo suma en este relato que muestra la incomodidad, la deshonestidad y el ventajismo que aflora en todas las relaciones sociales; en suma, la corrosiva ilegalidad heredada de la corrupción.

Es cierto, Fauna - 94% es desconcertante e incluso desesperante, pero una vez que te adentras en el juego de ficciones, la película no sólo resulta bastante estimulante, también muy divertida y disfrutable.

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